Entrades populars

dimecres, 22 d’octubre de 2014

AÑO DE GRACIA de Ventura Pons ANY DE GRÀCIA de Ventura Pons



El público de fuera de Catalunya cada vez más da la espalda a las películas de Ventura Pons, sobre todo el de Madrid, y cuesta mucho a los que residimos en la capital española encontrar alguna película suya dentro de un cine decente. Esta que comento tiene una peculiaridad que me gustó de lo lindo: fue rodada en el barrio de Gràcia de Barcelona. Hace un juego de palabras entre el nombre de la protagonista femenina, la Gràcia, y el mismo barrio. Un joven de un matrimonio separado que vive cerca de Granollers, David (Oriol Pla), irá a la Universidad en Barcelona, y consigue una habitación en un piso de una viuda que reside en el barrio de Gràcia. Lo que el chico no espera de ninguna manera es el carácter difícil, muy difícil, de la viuda, la Gràcia (Rosa Maria Sardà, que ya ha trabajado a menudo con Ventura Pons). Una mujer mayor, maniática y de costumbres anticuadas, que nunca tiene ninguna sonrisa en el rostro. La expresión cínica que la Sardà hace es una marca de fábrica por su parte y viene perfectamente para su personaje, con un humor negro y cínico muy catalán. El chico verá que ella le pone normas complicadas, como estar en casa antes de medianoche. La mujer, con su carácter, la hace antipática también a su vecindario, y tiene que sufrirla también Pere (Santi Millán), el dueño del bar està justo debajo de la casa, al que siempre amenaza con denunciarlo por hacer ruido por la noche. En la Universidad, él se enamorará de una chica, Noa (Diana Gómez), compañera de clase, y como se imaginarán, él tendrá que hacer todo tipo de trucos para poder verla por la noche sin que la Gràcia se diera cuenta. Notable comedia de Ventura Pons, que deja aparcados sus dramas profundos para adentrarse en una comedia urbana ambientada en el mismo barrio en donde él había residido años atrás, y ahora tiene que ver con esta película, ya que con la reapertura de los cines Texas en el distrito, gracias al mismo Ventura Pons, "Año de Gracia" es una de las películas proyectadas dentro de sus salas. La Sardà es el alma del filme, por supuesto, aunque Oriol Pla le hace réplica sin dejarse abrumar. Los residentes en Gràcia reconocerán muchas de sus calles, y la película es bien agradable de ver, pero con el toque sutil de Ventura Pons que evita sabiamente el estilo de comedia romántica tonta. Un toque que le hace bien cuando en el último tercio del filme, éste hace un giro inesperado con el personaje de la Sardà.

AÑO DE GRACIA: * * *

“ANY DE GRÀCIA” de Ventura Pons

El públic de fora de Catalunya cada cop més se’n gira d’esquena a les pel.lícules de Ventura Pons, sobretot el de Madrid, i costa molt als que hi residim a la capital espanyola trobar-hi alguna pel.lícula seva dins un cinema decent. Aquesta que comento té una peculiaritat que em va agradar de valent: va ser rodada al barri de Gràcia de Barcelona. Fa joc de paraules entre el nom de la protagonista femenina, la Gràcia, i el mateix barri. Un noi d’un matrimoni separat que viu a prop de Granollers, David (Oriol Pla), hi anirà cap a la Universitat a Barcelona, i aconsegueix una habitació a un pis d’una vídua que hi resideix al barri de Gràcia. Allò que el noi no hi espera de cap manera és el caràcter difícil, ben difícil, de la vídua, la Gràcia (Rosa Maria Sardà, que ja ha treballat sovint amb Ventura Pons). Una dona gran, maniàtica i de costums antiquats, que mai no té cap somriure al rostre. L’expressió cínica que la Sardà s’esdevé una marca de fàbrica per part seva hi ve perfectament per al seu personatge, amb un humor negre i cínic molt català. El noi veurà que ella l’hi posa de normes complicades, com ser-hi a casa abans de mitjanit. La dona, amb el seu caràcter, la fa antipàtica també amb el seu veïnat, i té que patir-la també en Pere (Santi Millán), el propietari del bar que hi és tot just avall de la casa, al qual sempre amenaça amb denunciar-lo per fer soroll a la nit. A la Universitat, ell s’enamorarà d’una noia, la Noa (Diana Gómez), companya de classe, i com s’imaginaran, ell tindrà que fer tota mena de trucs per poder veure-la a la nit sense que la Gràcia se n’adonés. Notable comèdia de Ventura Pons, que deixa aparcats els seus drames profunds per endinsar-se dins una comèdia urbana ambientada al mateix barri on ell hi havia residit anys enrere, i ara té a veure amb aquesta pel.lícula, ja que amb la reobertura dels cinemes Texas al districte, gràcies al mateix Ventura Pons, “Any de Gràcia” és una de les pel.lícules projectades dins les seves sales. La Sardà és l’ànima del film, per descomptat, tot i que l’Oriol Pla li fa rèplica sense deixar-se aclaparar. Els residents a Gràcia hi reconeixeran molts dels seus carrers, i la pel.lícula és ben agradable de veure, però amb el toc subtil de Ventura Pons que evita sàviament l’estil de comèdia romàntica ximple. Un toc que li fa bé quan al darrer terç del film, aquest fa un tomb inesperat amb el personatge de la Sardà.

ANY DE GRÀCIA: * * *








OCHO APELLIDOS VASCOS de Emilio Martínez Lázaro



He visto por casualidad esta película que tanto ha llenado los cines del Estado español, tanto ha hecho reír al público y tantos elogios ha despertado. Siento disentir de tanto entusiasmo, pues en la hora y media de metraje de la misma apenas pude reírme un poco, y eso que me considero alguien con sentido del humor. Todo empieza con una vasca temperamental, Amaia (Clara Lago), que con dos amigas asiste a un espectáculo de flamenco y “club de la comedia” en Sevilla, después de una traumática ruptura con su novio. Se ofende ante los chistes anticuados y antivascos del monologuista andaluz, Rafa (Dani Rovira). Su relación es de tira y afloja, entre temperamentos y egos radicalmente distintos. Después de una noche de sexo sin sexo, la chica se olvida su bolso al volverse a su tierra. Rafa, obsesionado con ella, decide aventurarse a llegar al pueblo natal de la chica. Como sabe imitar el acento vasco, se hará pasar por vasco de toda la vida para intentar conquistarla, aunque tendrá que convencer al autoritario padre de ella (Karra Elejalde). Como se imaginarán, todo es una comedia de enredo clásico, a la española, con concesiones al chiste fácil y al tópico, regional en este caso. Y ese es el problema (grave) de la película entera, ya que no se puede sostener toda la acción a través de gracietas mal conseguidas como la pelea dialéctica inicial entre Amaia y Rafa, o las disputas en el pueblo vasco de ella, con abertzales de tebeo conspirando para armar la gorda. Me hacen mucho más gracia las parodias de regiones que el programa televisivo catalán “Polònia” hace de vez en cuando, con más talento y huyendo de la gracieta anticuada. Si algo debemos salvar de “Ocho apellidos vascos” es el entusiasmo de sus actores, en especial el desconocido Dani Rovira, que salva su imposible personaje de andaluz reconvertido en imposible vasco. También Karra Elejalde, que aporta veteranía  y humanidad. Y las dos mujeres, Clara Lago y Carmen  Machi, cada una con un estilo definido y diferente. Pero eso no evita que algunos nos quedemos con una sensación incómoda de haber visto una película de Mariano Ozores modernizada, aunque eso, Emilio Martínez Lázaro, ya experimentado en la comedia, sabe llevarla con seguridad en su puesta en escena, incluso en las vistas más tipo tarjeta postal que otra cosa de Sevilla (con una absurda aparición final de Los Del Río, que no aportaba nada) y ese País Vasco siempre nublado y lluvioso. De eso prefiero acordarme, no de los continuos “Mi arma”, “Ay va la ostia” y demás frases tópicas de los dos mundos que pretende retratar, repetidas hasta el hastío, aunque los guionistas sean vascos y sean responsables de un prestigioso programa de humor de la televisión vasca ETB.
Hasta ahí mi crítica de la película, pero me pregunto si el cine español necesita sólo películas así para llenar las salas. Hombre, no, pues también está “El niño”, con el notable Daniel Monzón como un Michael Mann español. Es decir, cine sin pretensiones y más bien vacío. Los espectadores huyen del cine “sesudo”, o que creen que lo “intelectual” es pesado y aburrido. Depende, pues muchas mujeres están encantadas de conocer a intelectuales, que saben hablar, algo que muchos hombres no saben. En “Ocho apellidos vascos”, si se fijan, no hay ningún intelectual, sino hombres primarios, dados unos a la juerga continua y otros a la pelea. Se está preparando una secuela, “Nueve apellidos catalanes”, y me echo a temblar. Vuelvo entonces a lo que dije antes, que los guionistas del “Polònia” saben hilar mejor chistes regionales mejores, pero esos no interesarán a los espectadores que vean esa secuela, donde me temo que, como catalán, tendré que ver una Catalunya donde todos seremos tacaños, aburridos y pedantes. Sería como si hicieran una sobre Francia, y todos los franceses hablarán con acento exagerado y cursi, serán adúlteros, chauvinistas y pedantes hasta para decir la hora.

OCHO APELLIDOS VASCOS: * *

OCHO APELLIDOS VASCOS” d'Emilio Martínez Lázaro

He vist per casualitat aquesta pel lícula que tant ha omplert els cinemes de l'Estat espanyol, tant ha fet riure el públic i tants d’elogis ha despertat. Em sap greu dissentir de tant entusiasme, ja que durant l'hora i mitja de metratge de la mateixa, amb prou feines vaig poder riure una mica, i això que em considero algú amb sentit de l'humor. Tot comença amb una basca temperamental, l’Amaia (Clara Lago), que amb dues amigues assisteix a un espectacle de flamenc i "club de la comèdia" a Sevilla, després d'una traumàtica ruptura amb el seu xicot S'ofèn davant els acudits antiquats i antibascos del monologuista andalús, en Rafa (Dani Rovira). La seva relació és d'estira i arronsa, entre temperaments i egos radicalment diferents. Després d'una nit de sexe sense sexe, la noia se n’oblida la seva bossa en tornar cap a la seva terra. En Rafa, obsessionat amb ella, decideix aventurar-se a arribar cap al poble natal de la noia. Com sap imitar l'accent basc, es farà passar per basc de tota la vida per mirar de conquistar-la, encara que haurà de convèncer l'autoritari pare d'ella (Karra Elejalde). Com s'imaginaran, tot és una comèdia d'embolics clàssica, a l'espanyola, amb concessions a l'acudit fàcil i al tòpic, regional en aquest cas. I aquest és el problema (greu) de la pel lícula sencera, ja que no es pot sostenir tota l'acció a través només de gracietes malament assolides com la baralla dialèctica inicial entre l’Amaia i en Rafa, o les picabaralles al poble basc d'ella, amb abertzales de tebeo conspirant per fer-la grossa. Em fan molt més gràcia les paròdies de regions que el programa televisiu català "Polònia" fa de tant en tant, amb més talent i fugint de la gracieta antiquada. Si alguna cosa hem de salvar d’”Ocho apellidos vascos" és l'entusiasme dels seus actors, especialment el desconegut Dani Rovira, que salva el seu impossible personatge de andalús esdevingut un impossible basc. També en Karra Elejalde, que aporta veterania i humanitat. I les dues dones, Clara Lago i Carmen Machi, cadascuna amb un estil definit i diferent. Però això no evita que alguns ens quedem amb una sensació incòmoda d'haver vist una pel lícula de Mariano Ozores modernitzada, tot i que això, Emilio Martínez Lázaro, ja experimentat en la comèdia, sap portar-la amb seguretat dins la seva posada en escena, fins i tot en les vistes més de tipus targeta postal que no pas una altra cosa de Sevilla (amb una absurda aparició final dels Los Del Río, que no aportava res de res) i aquest País Basc sempre ennuvolat i plujós. D'això prefereixo recordar-me, no pas dels continus "Mi arma", "Ay va la ostia" i d’altres frases tòpiques dels dos móns que pretén retratar, repetides fins l'avorriment, encara que els guionistes siguin bascos i siguin responsables d'un prestigiós programa de humor de la televisió basca ETB.

Fins aquí la meva crítica de la pel lícula, però em pregunto si el cinema espanyol necessita només de pel.lícules així per omplir les sales. Home, no, ja que també és "El niño", amb el notable Daniel Monzón com una mena de Michael Mann espanyol. És a dir, cinema sense pretensions i més aviat buit. Els espectadors fugen del cinema "saberut", o que creuen que el cinema '"intel lectual" és pesat i avorrit. Depèn, doncs moltes dones estan encantades de conèixer d’intel lectuals, que saben xerrar, cosa que molts homes no saben. A "Ocho apellidos vascos", si es fixen, no hi ha cap intel lectual, sinó d’homes primaris, dirigits uns a la disbauxa contínua i d’altres a la baralla. S'està preparant una seqüela, "Nueve apellidos catalanes", i em ve la tremolor. Torno llavors al que vaig dir abans, que els guionistes del "Polònia" saben filar millor d’acudits regionals, però aquests no interessaran pas als espectadors que vegin d’aquesta seqüela, on tinc por que, com a català, hi hauré de veure una Catalunya on tots serem garrepes, avorrits i pedants. Seria com si fessin una sobre França, i tots els francesos parlaran amb accent exagerat i cursi, faran tots el salt a les seves parelles, seran xovinistes i pedants fins i tot per dir quina hora és, ara.


OCHO APELLIDOS VASCOS: * *





dijous, 2 d’octubre de 2014

EL ABUELO QUE SALIÓ POR LA VENTANA Y SE LARGÓ de Félix Hundgren L'AVI QUE VA SORTIR PER LA FINESTRA I VA TOCAR EL DOS de Félix Hundgren



La novela que mostró otro camino para la Literatura sueca actual, más allá de las de Stieg Larsson y su lúcida descripción de la Suecia alejada de la imagen idílica de país avanzado y pionero en los derechos de las mujeres, ya tiene su versión al cine. Una novela con un título peculiar, que más parecía adecuado para una comedia de humor populachero de consumo e interés local. El ya centenario Allan Karlsson (Robert Gustafsson), internado en un asilo, un día decide marcharse poco antes de cumplir los 100 años, con una maleta a cuestas, aunque con la velocidad que le permite su avanzada edad, aunque con una personalidad acostumbrada a los riesgos personales, al haber vivido muchas guerras y haber conocido a cientos de personajes de diferentes países y culturas. Vivirá una delirante trama criminal, sin darse cuenta en un principio de lo que le pasa, ya que en una estación de autobuses confunde su maleta con la de un peligroso delincuente, subalterno de un capo de la droga exiliado fuera de Suecia. Todos ellos irán en busca del anciano, que siempre se escabullirá del peligro. Asimismo, veremos en varios “flasbacks” la vida del protagonista, que empezó de manera peculiar, pero luego llegará a visitar España durante la Guerra Civil y conocerá a Franco, la URSS de Stalin, soportará los infernales campos del “gulag” soviético, ejercerá de espía doble para ambas potencias… Todo servido con un humor mordaz, un guión muy logrado y una interpretación adecuada del protagonista, con aire impasible, como si no se enterara de nada o de alguien que ya ha vivido de todo y ya no le impresiona nada, aunque su maquillaje de anciano centenario no sea todo lo logrado que se desearía. Está arropado por eficaces secundarios, tanto en las escenas con personajes históricos o con gente ficticia. Destaca por su originalidad la escena en que, en plena Guerra Civil española, se encuentra con Franco y hace que éste baile flamenco.

EL ABUELO QUE SALIÓ POR UNA VENTANA Y SE LARGÓ: * * * *

"L'AVI QUE VA SORTIR PER UNA FINESTRA I VA TOCAR EL DOS" de Felix Hurngren

La novel la que va mostrar un altre camí per a la Literatura sueca actual, més enllà de les de Stieg Larsson i la seva lúcida descripció de Suècia allunyada de la imatge idíl lica de país avançat i pioner en els drets de les dones, ja té la seva versió al cinema. Una novel la amb un títol peculiar, que més semblava adequat per a una comèdia d'humor populatxer de consum i interès local. El ja centenari Allan Karlsson (Robert Gustafsson), internat dins un asil, un dia decideix anar-se d’allà poc abans de fer els 100 anys, amb una maleta, tot i que amb la velocitat que li permet la seva avançada edat, també encara que amb una personalitat acostumada als riscos personals, en haver viscut moltes guerres i haver conegut a centenars de personatges de diferents països i cultures. Viurà una delirant trama criminal, sense adonar-se al començament d’allò que li passa, ja que a una estació d'autobusos confon la seva maleta amb la d'un perillós delinqüent, subaltern d'un capo de la droga exiliat fora de Suècia. Tots ells hi aniran a la recerca del vell, que sempre s'escapolirà del perill. Així mateix, veurem en diversos "flaixbacks" la vida del protagonista, que va començar de manera peculiar, però després arribarà a visitar Espanya durant la Guerra Civil i coneixerà en Franco, la URSS de Stalin, suportarà els infernals camps del "gulag" soviètic, exercirà d'espia doble per a les dues potències... Tot servit amb un humor mordaç, un guió molt assolit i una interpretació com cal del protagonista, fent d’aire impassible, com si no s'assabentés de res o d'algú que ja ha viscut de tot i ja no l'impressiona res, encara que el seu maquillatge de vell centenari no sigui tan aconseguit com desitjaria. Està acompanyat per eficaços secundaris, tant en les escenes amb personatges històrics o amb gent fictícia. Destaca per la seva originalitat l'escena en què, en plena Guerra Civil espanyola, es troba amb Franco i fa que aquest acabi ballant flamenc.

L'AVI QUE VA SORTIR PER UNA FINESTRA I VA TOCAR EL DOS: * * * *






BARBACOA DE AMIGOS de Éric Lavaine BARBACOA D'AMICS d'Éric Lavaine



Se han estrenado en apenas dos meses dos películas con el actor Lambert Wilson de protagonista. Después de verle como una madura estrella televisiva que intentaba quitarse esa etiqueta encarnando a un personaje de Molière en el teatro en “Molière en bicicleta”, ahora le vemos como un cincuentón que aun mira de vez en cuando a las chicas, siempre más jóvenes que él, ocupadísimo por el trabajo, hasta que un día, en una maratón, sufre un infarto y empieza a replantearse la vida. Pero lejos de caer la historia en un tono sombrío, pasa todo lo contrario. La película empieza ahí, cuando Antoine (Lambert Wilson), ejecutivo a punto de hacer 50 años (vamos, como el que escribe ésta crítica), siempre muy ocupado, con esposa y un hijo adolescente, cuando corre una maratón con sus inseparables amigos, sufre un infarto. La trama hace un flashback para mostrar a Antoine cuando tiene reuniones con los amigos, cada uno con sus problemas. Él, un día, conoce a una guapa holandesa mucho más joven, con la que se plantea tener una aventura, pero luego no se atreve. Sigue avanzando la película hasta que él sale del hospital y todos deciden ir a una casa de campo aislada en el Sur de Francia, en un paraje bellísimo. Allí, como en las obras teatrales, empezarán las disputas, los secretos, incluso las mezquindades humanas nunca confesadas, que pondrán en peligro la amistad de todos. Incluso Antoine descubrirá que su mujer le engaña con el cardiólogo que le atendió a él en el hospital (ella también es médico)… Todo está servido en un estilo de comedia comercial muy francesa, pero que huye inteligentemente de la moralina, aunque nunca será innovadora. Y también una costumbre del cine francés, la de hablar en buena parte del metraje de cocina, en la que veremos muchos de los platos de la excelente cocina del país vecino. Los amigos de Antoine son encarnados por excelentes actores, poco conocidos aquí, que les dan a sus personajes una humanidad que los hace cercanos. Destacaremos a Franck Dubosc, Florence Foresti o Guillaume De Tonquedec. Una comedia para pasar el rato, pero que te toma siempre por persona inteligente, y que no gustará a quienes prefieran humor grosero o simple.

BARBACOA DE AMIGOS: * * *

"BARBACOA D'AMICS" d’Éric Lavaine

S'han estrenat en només dos mesos dues pel lícules amb l'actor Lambert Wilson de protagonista. Després de veure'l com una madura estrella televisiva que intentava treure’s aquesta etiqueta encarnant a un personatge de Molière al teatre a "Molière en bicicleta", ara el veiem com un home de cinquanta anys acabats de fer que encara se’n mira de tant en tant les noies, sempre més joves que ell, ocupadíssim per la feina, fins que un dia, a una marató, pateix un infart i comença a replantejar-se la vida. Però lluny de caure la història en un to ombrívol, passa tot el contrari. La pel lícula comença aquí, quan Antoine (Lambert Wilson), executiu a punt de fer 50 anys (diguem-ne, com el que escriu aquesta crítica), sempre molt ocupat, amb dona i un fill adolescent, quan corre una Marató amb els seus inseparables amics, pateix un infart. La trama fa un flaixback per mostrar l’Antoine quan té reunions amb els amics, cadascú amb els seus problemes. Ell, un dia, coneix a una maca noia holandesa molt més jove, amb la qual es planteja tenir una aventura, però després no s'atreveix. Segueix avançant la pel lícula fins que ell surt de l'hospital i tots decideixen anar-se cap a una casa de camp aïllada al Sud de França, dins un paratge bellíssim. Allà, com en les obres teatrals, hi començaran les disputes, els secrets, fins i tot les mesquineses humanes mai no confessades, que posaran en perill l'amistat de tots. Fins i tot Antoine descobrirà que la seva dona li fa el salt amb el cardiòleg que el va atendre a ell dins l'hospital (ella també és metge)... Tot està servit amb un estil de comèdia comercial molt francesa, però que fuig intel·ligentment de la moralina, tot i que mai no serà gens innovadora. I també un costum del cinema francès, la de parlar en bona part del metratge de cuina, en la qual veurem molts dels plats de la cuina del país veí. Els amics d'Antoine són encarnats per excel lents actors, poc coneguts aquí, que els donen als seus personatges una humanitat que els fa propers. Destacarem a Franck Dubosc, Florence Foresti o Guillaume De Tonquedec. Una comèdia per passar l'estona, però que et pren sempre per persona intel ligent, i que no agradarà als que prefereixin humor groller o simple.

BARBACOA D'AMICS: * * *