Entrades populars

divendres, 5 de desembre de 2014

"PARIS-MANHATTAN" de Sophie Lellouche



En Francia siempre han admirado a los maestros del cine americano que se salen de la norma del cine comercial, desde Orson Welles y Alfred Hitchcock a los independientes como John Cassavetes o Robert Altman. Pero Woody Allen es especial para nuestros vecinos, ya que le consideran el más europeo de los cineastas de EEUU, y éste corresponde con su admiración por Truffaut y Renoir, los dos grandes maestros franceses del cine.
La novel directora Sophie Lellouche, hija de otro cineasta, Claude Lellouche (“Un hombre y una mujer”), debuta con esta película que es un claro homenaje del cine francés al maestro de Nueva York, eso sí, desde el cine comercial, no desde el “de autor”, que ahí es un tótem sagrado que celebra sus obras maestras, desde “Delitos y faltas” a “Hanna y sus hermanas”, pasando por “Match Point”.
La farmacéutica parisina Alice Ovetz (Alice Taglioni, la top model de “El juego de los idiotas”) tiene  30 años y sigue soltera, mientras su prepotente hermana, abogada, se ha casado y tiene una hija adolescente.
Alice es una fan del cine de Woody Allen, el cual le da consejos sentimentales a través de un póster suyo siempre presente en la salita de su casa. Es la voz en off de Allen la que se escucha, y Alice sostiene con él unos peculiares diálogos, que recordarán a los que él mismo tenía con Humphrey Bogart en “Sueños de un seductor”, aunque aquí se limita a reproducir fragmentos de diálogos de su filmografía.
Conocerá a varios hombres, entre ellos a un músico, pero será Victor (Patrick Bruel, actor y cantante al que hemos visto en “Los ojos amarillos de los cocodrilos”) quien también pueda tener algo con ella. Victor es especialista en instalación de alarmas antirrobo, un tipo peculiar.
También están los padres de Alice, y entre ellos destaca el siempre eficaz Michel Aumont (“Salir del armario”) como el padre de Alice. Todos ellos formarán un peculiar universo de personajes que también recordarán a las primeras películas cómicas de Allen, aunque con toque totalmente francés.
Aumont y Bruel son lo mejor de la película y tienen a su disposición algunas escenas de notable humor negro o surrealista, como cuando el segundo ve una escena de una película de Allen sobre la peculiar relación de un hombre con una oveja. El resto cunple con profesionalidad en medio de un reparto coral. Lo mismo podemos decir de la prota, Alice Taglioni, que sigue en sus papeles de chica despampanante, aunque como actriz cómica siga siendo mediocre, pero si le ponen un buen guion y arropada por buenos actores, se salva.
La directora se ha basado en películas de Allen como “Hanna y sus hermanas”, “Manhattan” o “Misterioso asesinato en Manhattan” para el guion, y Allen saldrá en los últimos minutos interpretándose a sí mismo.
Justamente aquí, cuando Allen salga, que debería ser el mejor momento de una película que le homenajea, es cuando el filme decaerá, su notable sentido del humor dará un giro absoluto y se volverá comedia romántica de Hollywood, algo que Allen jamás hubiera hecho (él detesta totalmente ese tipo de cine), y él mismo aparecerá como un consejero sentimental digno de Frank Capra para que todo acabe en un pastelazo de “happy end”. Lellouche hija ha caído ahí en los tics del cine de su padre, que siempre tendía a la cursilada en su obra. Agnès Jaoui, que se inspira en Allen para sus filmes en donde como él satiriza la condición humana (“Para todos los gustos”, “Como una imagen”…), sí hubiera hecho una gran película.

PARIS-MANHATTAN: * *

"PARIS-MANHATTAN" de Sophie Lellouche

A França sempre han admirat els mestres del cinema americà que es surten de la norma del cinema comercial, des d’Orson Welles i Alfred Hitchcock als independents com John Cassavetes o Robert Altman. Però Woody Allen és especial per als nostres veïns, ja que el consideren el més europeu dels cineastes dels EUA, i aquest correspon amb la seva admiració per Truffaut i Renoir, els dos grans mestres francesos del cinema.
La novella directora Sophie Lellouche, filla d'un altre cineasta, Claude Lellouche ("Un home i una dona"), debuta amb aquesta pel·lícula que és un clar homenatge del cinema francès al mestre de Nova York, això sí, des del cinema comercial, no pas des del "d'autor", que aquí és un tòtem sagrat que celebra les seves obres mestres, des de "Delictes i faltes" a "Hanna i les seves germanes", passant per "Match Point".
La farmacèutica parisenca Alice Ovetz (Alice Taglioni, la top model d’"El joc dels idiotes") té 30 anys i continua soltera, mentre la seva prepotent germana, advocada, s'ha casat i té una filla adolescent.
Alice és una fan del cinema de Woody Allen, el qual li dóna consells sentimentals a través d'un pòster seu sempre present a la saleta de casa. És la veu en off d'Allen, la qual s'escolta, i Alice sosté amb ell uns peculiars diàlegs, que recordaran als que ell mateix tenia amb Humphrey Bogart a "Somnis d'un seductor", encara que aquí es limita a reproduir fragments de diàlegs de la seva filmografia.
Coneixerà a diversos homes, entre ells a un músic, però serà Victor (Patrick Bruel, actor i cantant al qual hem vist en "Els ulls grocs dels cocodrils") qui també pugui tenir alguna cosa amb ella. Victor és especialista en instal·lació d'alarmes antirobatori, un tipus peculiar.
També hi ha els pares d'Alice, i entre ells destaca el sempre eficaç Michel Aumont ("Sortir de l'armari") com el pare d'Alice. Tots ells formaran un peculiar univers de personatges que també recordaran les primeres pel·lícules còmiques d'Allen, encara que amb toc totalment francès.
Aumont i Bruel són el millor de la pel·lícula i tenen a la seva disposició algunes escenes de notable humor negre o surrealista, com quan el segon veu una escena d'una pel·lícula d'Allen sobre la peculiar relació d'un home amb una ovella. La resta cunple amb professionalitat enmig d'un repartiment coral. El mateix podem dir de la prota, Alice Taglioni, que segueix en els seus papers de noia sensacional, encara que com a actriu còmica segueixi sent mediocre, però si li posen un bon guió i acompanyada per bons actors, se salva.
La directora s'ha basat en pel·lícules d'Allen com "Hanna i les seves germanes", "Manhattan" o "Misteriós assassinat a Manhattan" per el guió, i Allen sortirà en els últims minuts interpretant-se a si mateix.
Justament aquí, quan Allen surti, que hauria de ser el millor moment d'una pel·lícula que li fa un homenatge, és quan el film caurà, el seu notable sentit de l'humor farà un tomb absolut i es tornarà comèdia romàntica de Hollywood, cosa que Allen mai no hauria fet (ell s’odia totalment, aquest tipus de cinema), i ell mateix hi apareixerà com un conseller sentimental digne de Frank Capra perquè tot acabi en un pastís de "happy end". Lellouche filla ha caigut aquí dins els tics del cinema del seu pare, que sempre queia dins la cursilería, a la seva obra. Agnès Jaoui, que s'inspira en Allen per als seus films, on com ell satiritza la condició humana ("Per a tots els gustos", "Com una imatge" ...), si hauria fet una gran pel·lícula.

PARIS-MANHATTAN: * *


DOS DÍAS UNA NOCHE de los Hermanos Dardenne DOS DIES UNA NIT dels Germans Dardenne



Los hermanos Luc y Jean-Pierre Dardenne son dos hermanos cineastas belgas, que siguen el mismo camino que sus colegas y también hermanos, los italianos Paolo y Vittorio Taviani, estos autores de películas como “Padre Padrone” o la ganadora en Berlín “César debe morir”. Cine social que plantea temas claros, de no fácil digestión por un espectador medio, a veces muy duros.
Un cine que no acierta en muchas veces, ya que como hacen muchos cineastas, van más a impactar como sea, de manera sensacionalista o demagógica, pero es válido por que los Dardenne saben darle a sus historias un estilo que respira veracidad. Han ganado dos veces en Cannes con “Rosetta” y “El niño”, y con su anterior película, “El niño de la bicicleta”, consiguieron una nominación al Óscar.
Ahora, Bélgica, su país natal, les recompensa con elegir su película para representar al país de Jacques Brel, veremos si consigue algo, pues el cine social nunca ha sido demasiado recompensado en la categoría de filme extranjero, salvo excepciones como la danesa “Pelle el Conquistador”, que en 1989 ganó la estatuilla cuando Pedro Almodóvar concurría por primera vez con “Mujeres al borde de un ataque de nervios”.
Por primera vez, los Dardenne recurren a una estrella de fama internacional como protagonista, como la actriz francesa Marion Cotillard, que tan bien supo recrear a la inigualable Edith Piaf en “La vida en rosa”, con la que ganó el Óscar a la Mejor Actriz. Ella aceptó, pues en Francia es normal ver a la mayoría de sus actores haciendo cine comercial o de autor (la prueba es su desgarrador personaje de tullida en “De óxido y hueso” de Jacques Audiard), y se mete en la piel de Sandra, una mujer casada y con dos hijos que trabaja en una fábrica de una ciudad belga, que estuvo de baja por depresión, y se entera por el jefe de personal que puede volver a trabajar siempre que sus compañeros de trabajo renuncien a cobrar una paga extra. Si no, ella será despedida.
Se entera por su compañera de trabajo Juliette que se ha convocado una nueva votación en pocos días, y tendrá un fin de semana para convencer a varios compañeros de trabajo que hagan ese sacrificio por ella. Les visitará uno a uno, con reacciones diferentes, por supuesto, y de todo tipo. Encontraremos reacciones solidarias, otras todo lo contrario e incluso alguna realmente violenta y truculenta.
El estilo aquí de los Dardenne es la renuncia total a la espectacularidad, incluida la música en la banda sonora (sólo se oirá música en ésta película si se escucha en la radio de un coche o en la música de ambiente), para conseguir la máxima verosimilitud y sin querer en ningún momento caer en la moralina o en presentar a determinados personajes como buenos perfectos.
Ahí hay una de las virtudes del filme, y también uno de sus mayores defectos, pues a veces pasa de presentarnos la enésima petición de Sandra a alguien del trabajo que renuncie a su paga extra para que ella siga trabajando con toques repentinos de violencia latente, como la salvaje agresión del hijo de un compañero de trabajo a su padre y a la propia Sandra, dejándolos allí abandonados y tirados en el suelo, mientras él se largaba en su coche con su novia, a la que él trataba más como a una esclava que a una novia.
Para que lo entendamos, los directores usan un estilo frío, distante, que le da absoluta veracidad a todo, por lo que conviene ir mentalizados para ver la película, que sabiamente dura una hora y media, no se alarga demasiado, pues lo que cuenta en el fondo es muy sencillo. Y por ello cuesta conectar del todo, aunque los repentinos cambios antes mencionados nos toquen en el alma y volvamos a conectarnos.
Todos los trabajadores son de orígenes diferentes, ya que hay belgas, africanos e incluso gente de habla hispana. Nos sorprenderemos gratamente con la reacción de uno de ellos, que rompe a llorar y dice que apoyará a Sandra, ya que ella le ayudó cuando lo necesitaba. Eso es lo que plantean los Dardenne, casi como hacen las obras teatrales de Shakespeare, las dudas, miedos y mezquindades del alma humana, aquí desnuda de artificios y de esos tópicos de Hollywood.
Dejé para el final a la protagonista, Marion Cotillard, que encarna su personaje de manera sobria, aparentemente impasible, sin histrionismos ni arranques de rabia estilo Hollywood. Tampoco va maquillada de manera espectacular, sino anodina, como cualquier trabajadora del extrarradio. Ello hace que su interpretación sea grandiosa, y sea por donde el espectador, sobre todo el parado o el que ve peligrar su trabajo, sienta lo que pasa, y cómo los egoísmos y miedos personales nos hacen ignorar que otra persona necesita nuestra ayuda. Eso sí, Sandra lamenta en varias ocasiones ir de casa en casa a pedirles eso, sintiéndose una mendiga.
Un tipo de cine que no es fácil de degustar, pero que es necesario que se haga, que no va en ningún momento con los delirios de grandeza de cualquier superproducción de Hollywood. Y que es de actualidad, desgraciadamente, con esas miles de fábricas donde sus dueños deciden reducir plantillas y mandar al paro a trabajadores como quien se come un bocadillo de anchoas.

DOS DÍAS, UNA NOCHE: * * *

"DOS DIES, UNA NIT" DELS GERMANS DARDENNE

Els germans Luc i Jean-Pierre Dardenne són dos germans cineastes belgues, que segueixen el mateix camí que els seus col·legues i també germans, els italians Paolo i Vittorio Taviani, aquests autors de pel·lícules com a "Pare Patró" o la guanyadora a Berlín "César ha de morir". Cinema social que planteja temes clars, de no fàcil digestió per un espectador mitjà, sovint molt durs.
Un cinema que no encerta moltes vegades, ja que com fan molts cineastes, van més a impactar com sigui, de manera sensacionalista o demagògica, però és vàlid perquè els Dardenne saben donar-li a les seves històries un estil que fa olor de veracitat. Han guanyat dues vegades a Canes amb "Rosetta" i "El nen", i amb la seva anterior pel·lícula, "El nen de la bicicleta", van aconseguir una nominació a l'Óscar.
Ara, Bèlgica, el seu país natal, els recompensa amb triar la seva pel·lícula per representar el país de Jacques Brel, veurem si aconsegueix alguna cosa, ja que el cinema social mai no ha estat massa recompensat dins la categoria de film estranger, llevat d'excepcions com la danesa "Pelle el Conqueridor ", que el 1989 va guanyar l'estatueta quan Pedro Almodóvar concorria per primera vegada amb "Dones a punt d'un atac de nervis".
Per primera vegada, els Dardenne contracten una estrella de fama internacional com a protagonista, com l'actriu francesa Marion Cotillard, que tan bé va saber recrear a la inigualable Edith Piaf a "La vida en rosa", amb la qual va guanyar l'Oscar a la Millor actriu. Ella va acceptar, ja que a França és normal veure la majoria dels seus actors fent cinema comercial o d'autor (la prova és el seu punyent personatge de tolida a "D’òxid i os" de Jacques Audiard), i es fica en la pell de la Sandra, una dona casada i amb dos fills que treballa a una fàbrica d'una ciutat belga, que va estar de baixa per depressió, i s'assabenta pel cap de personal que pot tornar a treballar sempre que els seus companys de feina renunciïn a cobrar una paga extra. Si no, ella serà acomiadada.
S'assabenta per la seva companya de feina, la Juliette, que s'ha convocat una nova votació en pocs dies, i tindrà un cap de setmana per convèncer a diversos companys que facin aquest sacrifici per ella. Els visitarà un darrera l’altre, amb reaccions diferents, és clar, i de tot tipus. Trobarem reaccions solidàries, d’altres tot el contrari i fins i tot alguna realment violenta i truculenta.
L'estil aquí dels Dardenne és la renúncia total a l'espectacularitat, fins i tot a la música dins la banda sonora (només es sentirà música en aquesta pel·lícula si s'escolta a la ràdio d'un cotxe o dins la música d'ambient), per aconseguir la màxima versemblança i sense voler en cap moment caure en la moralina o a presentar a determinats personatges com a bons perfectes.
Aquí hi ha una de les virtuts del film, i també un dels seus majors defectes, doncs de vegades passa de presentar l'enèsima petició de la Sandra a algú de la feina que renunciï a la seva paga extra perquè ella segueixi treballant amb tocs sobtats de violència latent, com la salvatge agressió del fill d'un company de feina al seu pare i a la pròpia Sandra, deixant-los allà abandonats i caiguts a terra, mentre ell es deixava anar en el seu cotxe amb la seva xicota, a la qual ell tractava més com a una esclava que no pas com una xicota.
Perquè ho entenguem, els directors fan servir un estil fred, distant, que li dóna una absoluta veracitat a tot, de manera que convé anar-hi mentalitzats per veure la pel·lícula, que sàviament dura una hora i mitja, no s'allarga massa, ja que allò que compta en el fons és ben senzill. I per això costa connectar del tot, encara que els sobtats canvis abans esmentats ens toquin en l'ànima i tornem a connectar.
Tots els treballadors són d'orígens diferents, ja que hi ha belgues, africans i fins i tot gent de parla hispana. Ens sorprendrem gratament amb la reacció d'un d'ells, que trenca a plorar i diu que donarà suport a Sandra, ja que ella el va ajudar quan ho necessitava. Això és el que plantegen els Dardenne, gairebé com fan les obres teatrals de Shakespeare, els dubtes, pors i mesquineses de l'ànima humana, aquí nua d'artificis i d'aquests tòpics de Hollywood.
Vaig deixar per al final la protagonista, la Marion Cotillard, que encarna el seu personatge de manera sòbria, aparentment impassible, sense histrionismes ni arrencades de ràbia estil Hollywood. Tampoc va maquillada de manera espectacular, sinó anodina, com qualsevol treballadora de l'extraradi. Això fa que la seva interpretació sigui grandiosa, i sigui per on l'espectador, sobretot l'aturat o el que veu perillar la seva feina, senti el que passa, i com els egoismes i pors personals ens fan ignorar que una altra persona necessita la nostra ajuda. Això sí, Sandra lamenta en diverses ocasions anar de casa a casa a demanar-los això, sentint-se una captaire.
Un tipus de cinema que no és fàcil de degustar, però que cal que es faci, que no va en cap moment amb els deliris de grandesa de qualsevol superproducció de Hollywood. I que és d'actualitat, malauradament, amb aquestes milers de fàbriques on els seus amos decideixen reduir plantilles i enviar a l'atur a treballadors com qui es menja un entrepà d'anxoves.


DOS DIES, UNA NIT: * * *

dimarts, 25 de novembre de 2014

LOS NIÑOS DEL CURA de Vinko Bresan ELS NENS DEL CAPELLÀ de Vinko Bresan



Se ha estrenado esta semana una película croata, casi a escondidas, no sé si por cubrir la cuota de cine europeo, o por su tema que puede auyentar de las salas a gente de ideas conservadoras. Pero el tema es interesante, y el director Vinko Bresan sabe afrontarlo sin caer en las groserías que otros hubieran caído.
El tema es demoledor, pleno de humor negro muy de allí y que recuerda mucho a Emir Kusturica, el más internacional cineasta de la antigua Yugoslavia. Narra que un joven sacerdote, el Padre Fabián (Kresimir Mesic), al ver el bajísimo índice de natalidad de la isla en donde trabaja y que es superado por el número de muertes, decide, con la complicidad del tímido quiosquero Petar (Niksa Butijer) y el chiflado farmacéutico Marin (Drazen Kühn), perforar los preservativos que ambos venden a los hombres de la isla y así conseguir que nazcan más niños. La noticia de la repentina subida de la natalidad correrá por todo el país, saldrá en televisión y llegarán turistas extranjeras a quedarse embarazadas allí.
Todo es contado por el propio sacerdote a un colega años después, en confesión, enfermo en una clínica. Como si fuera uno de aquellos pueblos de las obras maestras de Berlanga, cada habitante del mismo es peculiar, con sus alegrías, sus secretos, sus frustraciones y sus peculiaridades, aunque esto último sería más propio de Fellini.
La actitud del Padre Fabián no podemos calificarla de fanatismo, pues es honrado y sincero. Obra así al ver que el viejo cura con el que comparte la parroquia es más popular que él, e intenta hacer algo por sus conciudadanos. Y le lleva a meterse en monumentales enredos, que suelen tener desenlaces inesperados, uno de los grandes aciertos del guión, al darle la vuelta a situaciones que podrían parecer previsibles y darnos sorpresas, como en el mejor capítulo de los Simpson.
Asimismo, el director sabe crear suspense alrededor del bebé abandonado ante la parroquia y que alguien deja un jersey tejido a mano con el nombre de José. Al final se descubre el enigma, relacionado con uno de los cantantes de ópera más famosos del mundo, a través de uno de los personajes más peculiares de la película, una mujer loca que anda por el pueblo de manera peculiar.
Tampoco se priva la película de satirizar la sociedad croata, tanto en lo religioso como en lo político, como le pasa al farmacéutico Marin, traumatizado por la terrible guerra fratricida que arrasó el país dos décadas antes, y que desconfía de todo el mundo, llegando a comportarse en algún momento como si fuera un Rambo de tercera clase, siempre dentro de la sátira general que es toda la película.
Es de esas películas de pequeños detalles, algo que las cinematografías que no son Hollywood saben mostrar, que muestran personajes de carne y hueso pero que no caen en lo de mostrar gente buena buenísima o mala malísima, de una pieza. Incluso uno de los personajes que comete un acto terrible es visto con compasión. Y sin olvidar todo lo que forma a las sociedades de la ex Yugoslavia, con el trauma de su guerra civil que durará generaciones, como cuando varias religiones podían convivir juntas en varias zonas, y ahora creen algunos que si no se procrean más niños se repoblará con gente de creencias diferentes. De paso, esta película es aire fresco en la cinematografía de Europa del Este, demasiado dominada por los dramas duros sin concesiones.

LOS NIÑOS DEL CURA: * * * *

"ELS NENS DEL CAPELLÀ" de Vinko Bresan

S'ha estrenat aquesta setmana una pel·lícula croata, gairebé d'amagat, no sé si per cobrir la quota de cinema europeu, o pel seu tema que pot fer fora de les sales a gent d'idees conservadores. Però el tema és interessant, i el director Vinko Bresan sap afrontar-lo sense caure en grolleries que d’altres haguessin caigut.
El tema és demolidor, ple d'humor negre molt d'allà i que recorda molt l’Emir Kusturica, el més internacional cineasta de l'antiga Iugoslàvia. Narra que un jove capellà, Mossèn Fabián (Kresimir Mesic), en veure el baixíssim índex de natalitat de l'illa on hi treballa i que és superat pel nombre de morts, decideix, amb la complicitat del tímid quiosquer Petar (Niksa Butijer) i el sonat farmacèutic Marin (Drazen Kühn), perforar els preservatius que tots dos venen als homes de la illa i així aconseguir que neixin més nens. La notícia de la sobtada pujada de la natalitat s’escamparà per tot el país, hi sortirà a la televisió i arribaran turistes estrangeres a quedar-s’hi embarassades.
Tot és explicat pel mateix capellà a un col·lega anys després, en confessió, malalt a una clínica. Com si fos un d'aquells pobles de les obres mestres de Berlanga, cada habitant del mateix és peculiar, amb les seves alegries, els seus secrets, les seves frustracions i les seves peculiaritats, tot i que això últim seria més propi de Fellini.
L'actitud de Mossèn Fabián no podem qualificar-la de fanatisme, ja que és honrat i sincer. Fa tot això en veure que el vell capellà amb el qual comparteix la parròquia és més popular que ell, i intenta fer alguna cosa pels seus conciutadans. I el duu a ficar-se en monumentals embolics, que solen tenir desenllaços inesperats, un dels grans encerts del guió, en girar el mitjó a situacions que podrien semblar previsibles i donar-nos sorpreses, com al millor capítol dels Simpson.
Tanmateix, el director sap crear suspens al voltant del nadó abandonat davant la parròquia i que algú deixa un jersei teixit a mà amb el nom de José. Al final es descobreix l'enigma, relacionat amb un dels cantants d'òpera més famosos del món, a través d'un dels personatges més peculiars de la pel·lícula, una dona boja que camina pel poble d’una manera peculiar.
Tampoc deixa la pel·lícula de satiritzar la societat croata, tant en d’allò religiós com en el tema polític, com li passa al farmacèutic Marin, traumatitzat per la terrible guerra fratricida que va arrasar el país dues dècades abans, i que desconfia de tothom, arribant a comportar-se en algun moment igual que un Rambo de tercera classe, sempre dins de la sàtira general que és tota la pel·lícula.
És d'aquestes pel·lícules de petits detalls, cosa que les cinematografies que no són pas Hollywood saben mostrar-nos, que mostren personatges de carn i ossos però que no cauen en allò de mostrar-nos gent bona boníssima o dolenta dolentíssima, d'una peça. Fins i tot un dels personatges que fa un acte terrible és vist amb compassió. I sense oblidar tot l’entramat de les societats a l'ex Iugoslàvia, amb el trauma de la seva guerra civil que durarà generacions, com quan diverses religions hi podien conviure plegades en diverses zones, i ara creuen alguns que si no procreen més nens, s’hi repoblarà amb gent de creences diferents. Alhora, aquesta pel·lícula és una bufada d’aire fresc dins la cinematografia d'Europa de l'Est, massa dominada pels drames durs sense concessions.

ELS NENS DEL CAPELLÀ: * * * *


http://www.imdb.com/title/tt2395421/?ref_=fn_al_tt_1





CUENTOS DE TOKIO de Yasuhiro Ozu CONTES DE TÒQUIO de Yasuhiro Ozu



La distribuidora cinematográfica A Contracorriente Films ha tenido la gran idea de ir reestrenando obras maestras del cine, la mayoría de ellas en copias restauradas o en su versión íntegra. Lo hizo hace dos meses con “Cinema Paradiso”, lo hará estos días con otra maravilla del cine italiano, “La dolce vita”, y también lo hará con un clásico del cine japonés de los años 1950, “Cuentos de Tokio”.
Al verla, os recordará a “Una familia de Tokio”, que era un remake actualizando la historia original y cambiando algunos aspectos. La original se desarrolla en 1953, cuando el maduro matrimonio Hirayama decide visitar a sus hijos, que han emigrado a la gran ciudad (Tokio). Un hijo es médico, una hija lleva una peluquería y el tercer hijo no vive, ya que murió en la guerra y visitarán a Noriko, su viuda, que trabaja en una oficina.
El matrimonio tiene que cambiar de casa para dormir, incluso duerme en un hotel, pero lo abandonan ante el jaleo que arman los clientes de allí, algo a lo que ellos no están acostumbrados. Cuando vuelvan a su casa, la madre caerá gravemente enferma, y todos tendrán que juntarse en tan difícil momento, aunque luego sus vidas privadas les obliguen a volver a sus casas. 
La película está filmada colocando la cámara en una posición baja, la misma de la posición del loto, manera de filmar del director Yasuhiro Ozu, uno de los de la mejor época del cine japonés, aunque sea Akira Kurosawa el más conocido en Occidente.
La narración es pausada, algo normal en el estilo japonés de la época, al contrario que el ritmo más rápido de Kurosawa. Sólo hay que saber dejarse llevar para sentir lo que nos propone el director, ponernos en el lugar del matrimonio maduro que apenas ha salido de donde vive para ver la gran ciudad, con sus prisas, con sus agobios, incluso con sus mezquindades, que ha cambiado a los hijos, que no tienen tiempo de atender a los padres.
Nos identificaremos con el padre, y con su nuera Noriko, que lleva años viuda y no ha querido volver a casarse. Aunque parezca que la película habla de ciertos detalles morales que hoy en día están anticuados, sabe eludirlos con la postura tolerante del padre, que llega a aconsejar a Noriko que vuelva a casarse, ya que su hijo está muerto y no se puede cambiar. Conmueve mucho la dulzura con que él le dice a su nuera: “Hemos desperdigado hijos por el mundo, y tú, sin ser de la familia, has hecho mucho más por nosotros que todos ellos. Gracias, muchas gracias”.
El ritmo pausado parece hacernos sentir que no pasa nada importante, pero sí que pasa. Detalles importantes de la vida misma, mostrados de manera sencilla y profunda a la vez, sin necesidad de grandes discursos pero tampoco sin ser superficial. Tampoco condena a los personajes que parezcan egoístas, los acepta como son. Habla de la diferencia entre campo y ciudad, y de cómo se occidentalizaba Japón, cambiando incluso la tradición familiar.
Y no deja ocasión Yasuhiro Ozu de mostrar que su protagonista también puede cometer errores, como cuando se encuentra en Tokio con un viejo amigo y protagoniza una monumental borrachera en un bar hasta la madrugada. Ambos tenían hijos muertos en la guerra, y se explicaban sus batallitas en medio de vasos de sake.
Un tipo de cine que ya no se hace, por esa obsesión en efectos especiales, persecuciones y peleas, pero nos gustan las historias humanas, locales pero universales a la vez, ya que lo de los ancianos rurales en la gran ciudad pasa en cualquier lugar del mundo.

CUENTOS DE TOKIO: * * * * *

"CONTES DE TÒQUIO" de Yasuhiro Ozu

La distribuïdora cinematogràfica A Contracorriente Films ha tingut la gran idea d'anar reestrenant obres mestres del cinema, la majoria d'elles amb còpies restaurades o dins la seva versió íntegra. Ho va fer fa dos mesos amb "Cinema Paradiso", ho farà aquests dies amb una altra meravella del cinema italià, "La dolce vita", i també ho farà amb un clàssic del cinema japonès dels anys 1950, "Contes de Tòquio".
En veure-la, us recordarà tanmateix "Una família de Tòquio", que era un remake, tot actualitzant la història original i canviant d’alguns aspectes. L'original es desenvolupa l’any 1953, quan el madur matrimoni Hirayama decideix visitar els seus fills, que han emigrat cap a la gran ciutat (Tòquio). Un fill és metge, una filla té una perruqueria i el tercer fill no viu, ja que va morir a la guerra i visitaran la Noriko, la seva vídua, que hi treballa a una oficina.
El matrimoni ha de canviar de casa per dormir, fins i tot hi dorm a un hotel, però l'abandonen pel rebombori que hi fan els clients, cosa a la que ells no estan gens acostumats. Quan tornan cap a casa, la mare caurà greument malalta, i tots hauran de ajuntar-se en tan difícil moment, encara que després les seves vides privades els obliguin a tornar a casa.
La pel·lícula està filmada tot col·locant la càmera dins una posició baixa, la mateixa de la posició del lotus, l’estil de filmar del director Yasuhiro Ozu, un dels de la millor època del cinema japonès, tot i que sigui Akira Kurosawa el més conegut a Occident.
La narració és pausada, cosa normal en l'estil japonès de l'època, al contrari que el ritme més ràpid de Kurosawa. Només cal saber deixar-se portar per sentir allò que ens proposa el director, posar-nos al lloc del matrimoni madur, que tot just ha sortit d'on viu per veure la gran ciutat, amb les seves presses, amb els seus problemes, fins i tot amb les seves mesquineses, que ha canviat als fills, que no tenen temps d'atendre els pares.
Ens identificarem amb el pare, i amb la seva nora, la Noriko, que fa anys que és vídua i no ha volgut tornar a casar-se. Encara que sembli que la pel·lícula parla d’uns certs detalls morals que avui dia son antiquats, sap eludir-los amb la visió tolerant del pare, que arriba a aconsellar la Noriko que torni a casar-se, ja que el seu fill és mort i això no es pot canviar. Commou molt la dolçor amb què ell li diu a la seva nora: "Hem escampat fills pel món, i tu, sense ser de la família, has fet molt més per nosaltres que no pas tots ells. Gràcies, moltes gràcies ".
El ritme pausat sembla fer-nos sentir que no passa res d’important, però sí que passa. Detalls importants de la vida mateixa, mostrats amb un estil senzill i profund alhora, sense caldre de grans discursos, però tampoc sense ser superficial. Tampoc condemna als personatges que semblin egoistes, els accepta com són. Parla de la diferència entre camp i ciutat, i de com s’occidentalitzava el Japó, canviant fins i tot la tradició familiar.
I no deixa ocasió Yasuhiro Ozu de mostrar-nos que el seu protagonista també pot cometre errors, com quan es troba a Tòquio amb un vell amic i protagonitza una monumental borratxera dins un bar fins a la matinada. Tots dos tenien fills morts a la guerra, i s'explicaven les seves batalletes enmig de gots de sake.
Un tipus de cinema que ja no es fa, per aquesta obsessió en efectes especials, persecucions i baralles, però ens agraden les històries humanes, locals però universals alhora, ja que això de la gent gran rural a la gran ciutat hi passa en qualsevol lloc del món.


CONTES DE TÒQUIO: * * * * * 

http://www.imdb.com/title/tt0046438/?ref_=fn_al_tt_1

http://youtu.be/wwS0dv4TB9g

http://youtu.be/m9xQCEnWGK8






dimecres, 22 d’octubre de 2014

AÑO DE GRACIA de Ventura Pons ANY DE GRÀCIA de Ventura Pons



El público de fuera de Catalunya cada vez más da la espalda a las películas de Ventura Pons, sobre todo el de Madrid, y cuesta mucho a los que residimos en la capital española encontrar alguna película suya dentro de un cine decente. Esta que comento tiene una peculiaridad que me gustó de lo lindo: fue rodada en el barrio de Gràcia de Barcelona. Hace un juego de palabras entre el nombre de la protagonista femenina, la Gràcia, y el mismo barrio. Un joven de un matrimonio separado que vive cerca de Granollers, David (Oriol Pla), irá a la Universidad en Barcelona, y consigue una habitación en un piso de una viuda que reside en el barrio de Gràcia. Lo que el chico no espera de ninguna manera es el carácter difícil, muy difícil, de la viuda, la Gràcia (Rosa Maria Sardà, que ya ha trabajado a menudo con Ventura Pons). Una mujer mayor, maniática y de costumbres anticuadas, que nunca tiene ninguna sonrisa en el rostro. La expresión cínica que la Sardà hace es una marca de fábrica por su parte y viene perfectamente para su personaje, con un humor negro y cínico muy catalán. El chico verá que ella le pone normas complicadas, como estar en casa antes de medianoche. La mujer, con su carácter, la hace antipática también a su vecindario, y tiene que sufrirla también Pere (Santi Millán), el dueño del bar està justo debajo de la casa, al que siempre amenaza con denunciarlo por hacer ruido por la noche. En la Universidad, él se enamorará de una chica, Noa (Diana Gómez), compañera de clase, y como se imaginarán, él tendrá que hacer todo tipo de trucos para poder verla por la noche sin que la Gràcia se diera cuenta. Notable comedia de Ventura Pons, que deja aparcados sus dramas profundos para adentrarse en una comedia urbana ambientada en el mismo barrio en donde él había residido años atrás, y ahora tiene que ver con esta película, ya que con la reapertura de los cines Texas en el distrito, gracias al mismo Ventura Pons, "Año de Gracia" es una de las películas proyectadas dentro de sus salas. La Sardà es el alma del filme, por supuesto, aunque Oriol Pla le hace réplica sin dejarse abrumar. Los residentes en Gràcia reconocerán muchas de sus calles, y la película es bien agradable de ver, pero con el toque sutil de Ventura Pons que evita sabiamente el estilo de comedia romántica tonta. Un toque que le hace bien cuando en el último tercio del filme, éste hace un giro inesperado con el personaje de la Sardà.

AÑO DE GRACIA: * * *

“ANY DE GRÀCIA” de Ventura Pons

El públic de fora de Catalunya cada cop més se’n gira d’esquena a les pel.lícules de Ventura Pons, sobretot el de Madrid, i costa molt als que hi residim a la capital espanyola trobar-hi alguna pel.lícula seva dins un cinema decent. Aquesta que comento té una peculiaritat que em va agradar de valent: va ser rodada al barri de Gràcia de Barcelona. Fa joc de paraules entre el nom de la protagonista femenina, la Gràcia, i el mateix barri. Un noi d’un matrimoni separat que viu a prop de Granollers, David (Oriol Pla), hi anirà cap a la Universitat a Barcelona, i aconsegueix una habitació a un pis d’una vídua que hi resideix al barri de Gràcia. Allò que el noi no hi espera de cap manera és el caràcter difícil, ben difícil, de la vídua, la Gràcia (Rosa Maria Sardà, que ja ha treballat sovint amb Ventura Pons). Una dona gran, maniàtica i de costums antiquats, que mai no té cap somriure al rostre. L’expressió cínica que la Sardà s’esdevé una marca de fàbrica per part seva hi ve perfectament per al seu personatge, amb un humor negre i cínic molt català. El noi veurà que ella l’hi posa de normes complicades, com ser-hi a casa abans de mitjanit. La dona, amb el seu caràcter, la fa antipàtica també amb el seu veïnat, i té que patir-la també en Pere (Santi Millán), el propietari del bar que hi és tot just avall de la casa, al qual sempre amenaça amb denunciar-lo per fer soroll a la nit. A la Universitat, ell s’enamorarà d’una noia, la Noa (Diana Gómez), companya de classe, i com s’imaginaran, ell tindrà que fer tota mena de trucs per poder veure-la a la nit sense que la Gràcia se n’adonés. Notable comèdia de Ventura Pons, que deixa aparcats els seus drames profunds per endinsar-se dins una comèdia urbana ambientada al mateix barri on ell hi havia residit anys enrere, i ara té a veure amb aquesta pel.lícula, ja que amb la reobertura dels cinemes Texas al districte, gràcies al mateix Ventura Pons, “Any de Gràcia” és una de les pel.lícules projectades dins les seves sales. La Sardà és l’ànima del film, per descomptat, tot i que l’Oriol Pla li fa rèplica sense deixar-se aclaparar. Els residents a Gràcia hi reconeixeran molts dels seus carrers, i la pel.lícula és ben agradable de veure, però amb el toc subtil de Ventura Pons que evita sàviament l’estil de comèdia romàntica ximple. Un toc que li fa bé quan al darrer terç del film, aquest fa un tomb inesperat amb el personatge de la Sardà.

ANY DE GRÀCIA: * * *








OCHO APELLIDOS VASCOS de Emilio Martínez Lázaro



He visto por casualidad esta película que tanto ha llenado los cines del Estado español, tanto ha hecho reír al público y tantos elogios ha despertado. Siento disentir de tanto entusiasmo, pues en la hora y media de metraje de la misma apenas pude reírme un poco, y eso que me considero alguien con sentido del humor. Todo empieza con una vasca temperamental, Amaia (Clara Lago), que con dos amigas asiste a un espectáculo de flamenco y “club de la comedia” en Sevilla, después de una traumática ruptura con su novio. Se ofende ante los chistes anticuados y antivascos del monologuista andaluz, Rafa (Dani Rovira). Su relación es de tira y afloja, entre temperamentos y egos radicalmente distintos. Después de una noche de sexo sin sexo, la chica se olvida su bolso al volverse a su tierra. Rafa, obsesionado con ella, decide aventurarse a llegar al pueblo natal de la chica. Como sabe imitar el acento vasco, se hará pasar por vasco de toda la vida para intentar conquistarla, aunque tendrá que convencer al autoritario padre de ella (Karra Elejalde). Como se imaginarán, todo es una comedia de enredo clásico, a la española, con concesiones al chiste fácil y al tópico, regional en este caso. Y ese es el problema (grave) de la película entera, ya que no se puede sostener toda la acción a través de gracietas mal conseguidas como la pelea dialéctica inicial entre Amaia y Rafa, o las disputas en el pueblo vasco de ella, con abertzales de tebeo conspirando para armar la gorda. Me hacen mucho más gracia las parodias de regiones que el programa televisivo catalán “Polònia” hace de vez en cuando, con más talento y huyendo de la gracieta anticuada. Si algo debemos salvar de “Ocho apellidos vascos” es el entusiasmo de sus actores, en especial el desconocido Dani Rovira, que salva su imposible personaje de andaluz reconvertido en imposible vasco. También Karra Elejalde, que aporta veteranía  y humanidad. Y las dos mujeres, Clara Lago y Carmen  Machi, cada una con un estilo definido y diferente. Pero eso no evita que algunos nos quedemos con una sensación incómoda de haber visto una película de Mariano Ozores modernizada, aunque eso, Emilio Martínez Lázaro, ya experimentado en la comedia, sabe llevarla con seguridad en su puesta en escena, incluso en las vistas más tipo tarjeta postal que otra cosa de Sevilla (con una absurda aparición final de Los Del Río, que no aportaba nada) y ese País Vasco siempre nublado y lluvioso. De eso prefiero acordarme, no de los continuos “Mi arma”, “Ay va la ostia” y demás frases tópicas de los dos mundos que pretende retratar, repetidas hasta el hastío, aunque los guionistas sean vascos y sean responsables de un prestigioso programa de humor de la televisión vasca ETB.
Hasta ahí mi crítica de la película, pero me pregunto si el cine español necesita sólo películas así para llenar las salas. Hombre, no, pues también está “El niño”, con el notable Daniel Monzón como un Michael Mann español. Es decir, cine sin pretensiones y más bien vacío. Los espectadores huyen del cine “sesudo”, o que creen que lo “intelectual” es pesado y aburrido. Depende, pues muchas mujeres están encantadas de conocer a intelectuales, que saben hablar, algo que muchos hombres no saben. En “Ocho apellidos vascos”, si se fijan, no hay ningún intelectual, sino hombres primarios, dados unos a la juerga continua y otros a la pelea. Se está preparando una secuela, “Nueve apellidos catalanes”, y me echo a temblar. Vuelvo entonces a lo que dije antes, que los guionistas del “Polònia” saben hilar mejor chistes regionales mejores, pero esos no interesarán a los espectadores que vean esa secuela, donde me temo que, como catalán, tendré que ver una Catalunya donde todos seremos tacaños, aburridos y pedantes. Sería como si hicieran una sobre Francia, y todos los franceses hablarán con acento exagerado y cursi, serán adúlteros, chauvinistas y pedantes hasta para decir la hora.

OCHO APELLIDOS VASCOS: * *

OCHO APELLIDOS VASCOS” d'Emilio Martínez Lázaro

He vist per casualitat aquesta pel lícula que tant ha omplert els cinemes de l'Estat espanyol, tant ha fet riure el públic i tants d’elogis ha despertat. Em sap greu dissentir de tant entusiasme, ja que durant l'hora i mitja de metratge de la mateixa, amb prou feines vaig poder riure una mica, i això que em considero algú amb sentit de l'humor. Tot comença amb una basca temperamental, l’Amaia (Clara Lago), que amb dues amigues assisteix a un espectacle de flamenc i "club de la comèdia" a Sevilla, després d'una traumàtica ruptura amb el seu xicot S'ofèn davant els acudits antiquats i antibascos del monologuista andalús, en Rafa (Dani Rovira). La seva relació és d'estira i arronsa, entre temperaments i egos radicalment diferents. Després d'una nit de sexe sense sexe, la noia se n’oblida la seva bossa en tornar cap a la seva terra. En Rafa, obsessionat amb ella, decideix aventurar-se a arribar cap al poble natal de la noia. Com sap imitar l'accent basc, es farà passar per basc de tota la vida per mirar de conquistar-la, encara que haurà de convèncer l'autoritari pare d'ella (Karra Elejalde). Com s'imaginaran, tot és una comèdia d'embolics clàssica, a l'espanyola, amb concessions a l'acudit fàcil i al tòpic, regional en aquest cas. I aquest és el problema (greu) de la pel lícula sencera, ja que no es pot sostenir tota l'acció a través només de gracietes malament assolides com la baralla dialèctica inicial entre l’Amaia i en Rafa, o les picabaralles al poble basc d'ella, amb abertzales de tebeo conspirant per fer-la grossa. Em fan molt més gràcia les paròdies de regions que el programa televisiu català "Polònia" fa de tant en tant, amb més talent i fugint de la gracieta antiquada. Si alguna cosa hem de salvar d’”Ocho apellidos vascos" és l'entusiasme dels seus actors, especialment el desconegut Dani Rovira, que salva el seu impossible personatge de andalús esdevingut un impossible basc. També en Karra Elejalde, que aporta veterania i humanitat. I les dues dones, Clara Lago i Carmen Machi, cadascuna amb un estil definit i diferent. Però això no evita que alguns ens quedem amb una sensació incòmoda d'haver vist una pel lícula de Mariano Ozores modernitzada, tot i que això, Emilio Martínez Lázaro, ja experimentat en la comèdia, sap portar-la amb seguretat dins la seva posada en escena, fins i tot en les vistes més de tipus targeta postal que no pas una altra cosa de Sevilla (amb una absurda aparició final dels Los Del Río, que no aportava res de res) i aquest País Basc sempre ennuvolat i plujós. D'això prefereixo recordar-me, no pas dels continus "Mi arma", "Ay va la ostia" i d’altres frases tòpiques dels dos móns que pretén retratar, repetides fins l'avorriment, encara que els guionistes siguin bascos i siguin responsables d'un prestigiós programa de humor de la televisió basca ETB.

Fins aquí la meva crítica de la pel lícula, però em pregunto si el cinema espanyol necessita només de pel.lícules així per omplir les sales. Home, no, ja que també és "El niño", amb el notable Daniel Monzón com una mena de Michael Mann espanyol. És a dir, cinema sense pretensions i més aviat buit. Els espectadors fugen del cinema "saberut", o que creuen que el cinema '"intel lectual" és pesat i avorrit. Depèn, doncs moltes dones estan encantades de conèixer d’intel lectuals, que saben xerrar, cosa que molts homes no saben. A "Ocho apellidos vascos", si es fixen, no hi ha cap intel lectual, sinó d’homes primaris, dirigits uns a la disbauxa contínua i d’altres a la baralla. S'està preparant una seqüela, "Nueve apellidos catalanes", i em ve la tremolor. Torno llavors al que vaig dir abans, que els guionistes del "Polònia" saben filar millor d’acudits regionals, però aquests no interessaran pas als espectadors que vegin d’aquesta seqüela, on tinc por que, com a català, hi hauré de veure una Catalunya on tots serem garrepes, avorrits i pedants. Seria com si fessin una sobre França, i tots els francesos parlaran amb accent exagerat i cursi, faran tots el salt a les seves parelles, seran xovinistes i pedants fins i tot per dir quina hora és, ara.


OCHO APELLIDOS VASCOS: * *





dijous, 2 d’octubre de 2014

EL ABUELO QUE SALIÓ POR LA VENTANA Y SE LARGÓ de Félix Hundgren L'AVI QUE VA SORTIR PER LA FINESTRA I VA TOCAR EL DOS de Félix Hundgren



La novela que mostró otro camino para la Literatura sueca actual, más allá de las de Stieg Larsson y su lúcida descripción de la Suecia alejada de la imagen idílica de país avanzado y pionero en los derechos de las mujeres, ya tiene su versión al cine. Una novela con un título peculiar, que más parecía adecuado para una comedia de humor populachero de consumo e interés local. El ya centenario Allan Karlsson (Robert Gustafsson), internado en un asilo, un día decide marcharse poco antes de cumplir los 100 años, con una maleta a cuestas, aunque con la velocidad que le permite su avanzada edad, aunque con una personalidad acostumbrada a los riesgos personales, al haber vivido muchas guerras y haber conocido a cientos de personajes de diferentes países y culturas. Vivirá una delirante trama criminal, sin darse cuenta en un principio de lo que le pasa, ya que en una estación de autobuses confunde su maleta con la de un peligroso delincuente, subalterno de un capo de la droga exiliado fuera de Suecia. Todos ellos irán en busca del anciano, que siempre se escabullirá del peligro. Asimismo, veremos en varios “flasbacks” la vida del protagonista, que empezó de manera peculiar, pero luego llegará a visitar España durante la Guerra Civil y conocerá a Franco, la URSS de Stalin, soportará los infernales campos del “gulag” soviético, ejercerá de espía doble para ambas potencias… Todo servido con un humor mordaz, un guión muy logrado y una interpretación adecuada del protagonista, con aire impasible, como si no se enterara de nada o de alguien que ya ha vivido de todo y ya no le impresiona nada, aunque su maquillaje de anciano centenario no sea todo lo logrado que se desearía. Está arropado por eficaces secundarios, tanto en las escenas con personajes históricos o con gente ficticia. Destaca por su originalidad la escena en que, en plena Guerra Civil española, se encuentra con Franco y hace que éste baile flamenco.

EL ABUELO QUE SALIÓ POR UNA VENTANA Y SE LARGÓ: * * * *

"L'AVI QUE VA SORTIR PER UNA FINESTRA I VA TOCAR EL DOS" de Felix Hurngren

La novel la que va mostrar un altre camí per a la Literatura sueca actual, més enllà de les de Stieg Larsson i la seva lúcida descripció de Suècia allunyada de la imatge idíl lica de país avançat i pioner en els drets de les dones, ja té la seva versió al cinema. Una novel la amb un títol peculiar, que més semblava adequat per a una comèdia d'humor populatxer de consum i interès local. El ja centenari Allan Karlsson (Robert Gustafsson), internat dins un asil, un dia decideix anar-se d’allà poc abans de fer els 100 anys, amb una maleta, tot i que amb la velocitat que li permet la seva avançada edat, també encara que amb una personalitat acostumada als riscos personals, en haver viscut moltes guerres i haver conegut a centenars de personatges de diferents països i cultures. Viurà una delirant trama criminal, sense adonar-se al començament d’allò que li passa, ja que a una estació d'autobusos confon la seva maleta amb la d'un perillós delinqüent, subaltern d'un capo de la droga exiliat fora de Suècia. Tots ells hi aniran a la recerca del vell, que sempre s'escapolirà del perill. Així mateix, veurem en diversos "flaixbacks" la vida del protagonista, que va començar de manera peculiar, però després arribarà a visitar Espanya durant la Guerra Civil i coneixerà en Franco, la URSS de Stalin, suportarà els infernals camps del "gulag" soviètic, exercirà d'espia doble per a les dues potències... Tot servit amb un humor mordaç, un guió molt assolit i una interpretació com cal del protagonista, fent d’aire impassible, com si no s'assabentés de res o d'algú que ja ha viscut de tot i ja no l'impressiona res, encara que el seu maquillatge de vell centenari no sigui tan aconseguit com desitjaria. Està acompanyat per eficaços secundaris, tant en les escenes amb personatges històrics o amb gent fictícia. Destaca per la seva originalitat l'escena en què, en plena Guerra Civil espanyola, es troba amb Franco i fa que aquest acabi ballant flamenc.

L'AVI QUE VA SORTIR PER UNA FINESTRA I VA TOCAR EL DOS: * * * *